Poesía Romántica
El Romanticismo es un movimiento revolucionario en todos los ámbitos que, en las artes, rompe con los esquemas establecidos en el Neoclasicismo, defendiendo la fantasía, la imaginación y las fuerzas irracionales del espíritu. El Neoclasicismo perdura en algunos autores, pero muchos, que comenzaron con un pensamiento neoclasicista, se convierten rápidamente al Romanticismo.
Este movimiento es tardío y breve en España pues la segunda mitad del siglo XIX es acaparada por el Renacimiento, de características contrarias a la literatura romántica.
Sin embargo, en la lírica hay un Romanticismo tardío que ocupa la segunda mitad de este siglo.
En España el Romanticismo se considera complejo y confuso, con ideas contradictorias a las de su sociedad que comprenden desde la rebeldía y las ideas revolucionarias hasta el retorno a la tradición católico-monárquica.
El Romanticismo tiene unas características principales que, resumidas, son: su rechazo al Neoclasicismo (pues este movimiento guarda con escrupuloso rigor todas las reglas que el Romanticismo se encarga de romper), el subjetivismo (el autor plasma sus sentimientos y no plantea los hechos de forma objetiva), la atracción por lo oscuro (misterio, escenas nocturnas, lugares melancólicos...) y su fuga del mundo que les rodea (pues mediante sus obras intentan escapar de la sociedad en la que viven y que tan poco les gusta).
La segunda mitad del S. XIX la acapara el Realismo en todos los géneros literarios pero, en la poesía encontramos un Romanticismo tardío en el que la poesía pierde parte de su interés en lo narrativo, que decae en favor de lo lírico. Se convierte en una poesía más personal e intimista en la que aumenta el lirismo, con el amor y la pasión por el mundo y por lo bello como temas principales. Se busca innovar en cierto modo, por lo que se usan nuevas formas métricas y ritmos. La poesía posromántica (del Romanticismo tardío o Posromanticismo) representa la transición entre el Romanticismo y el Realismo.
Dos autores destacados de este movimiento son José de Espronceda (del Romanticismo “primero”) y Gustavo Adolfo Bécquer (del Postromanticismo).
JOSÉ DE ESPROCEDA.
Fue uno de los más destacados poetas románticos españoles.
Nació en Almendralejo (Badajoz) el 25 de marzo de 1808 y murió (a los treinta y cuatro años) el 23 de mayo de 1842 en Madrid (murió de garrotillo, enfermedad conocida hoy en día como difteria, que se caracteriza por la inflamación de las mucosas respiratorias).
Sus obras más extensas son El estudiante de Salamanca y la inacabada El diablo mundo.
Escribió muchos pequeños poemas que tratan, sobretodo, sobre personajes marginales como mendigos, piratas, condenados a muerte, etc, con los que pretende criticar la sociedad.
Algunos de estos poemas son El mendigo, El reo de muerte o La canción del pirata.
Serena la luna
alumbra en el cielo,
domina en el suelo
profunda quietud;
ni voces se escuchan,
ni ronco ladrido,
ni tierno quejido
de amante laúd.
Madrid yace envuelto en sueño,
todo al silencio convida,
y el hombre duerme y no cuida
del hombre que va a expirar;
si tal vez piensa en mañana,
ni una vez piensa siquiera
en el mísero que espera
para morir, despertar;
que sin pena ni cuidado
los hombres oyen gritar:
¡Para hacer bien por el alma
del que van a ajusticiar!
(Fragmento de “El reo de muerte)
Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.
La luna en el mar riela
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y va el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Istambul:
Navega, velero mío
sin temor,
que ni enemigo navío
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.
Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.
Mío es el mundo: como el aire libre,
otros trabajan porque coma yo;
todos se ablandan si doliente pido
una limosna por amor de Dios.
El palacio, la cabaña
son mi asilo,
si del ábrego el furor
troncha el roble en la montaña,
o que inunda la campaña
El torrente asolador.
Y a la hoguera
me hacen lado
los pastores
con amor.
Y sin pena
y descuidado
de su cena
ceno yo,
o en la rica
chimenea,
que recrea
con su olor,
me regalo
codicioso
del banquete
suntüoso
con las sobras
de un señor.
(Fragmento de “El mendigo”)
GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Fue uno de los más destacados poetas del Romanticismo tardío español.
Nació en Sevilla, el !7 de febrero de 1836 y falleció (a los treinta y seis años) el 22 de diciembre de 1870 en Madrid.
Bécquer es conocido por sus leyendas (La ajorca de oro, La corza blanca, El beso, etc) y sus rimas. Estas rimas no tienen título, están ordenadas según un número.
Algunas de ellas son:
Asomaba a sus ojos una lágrimay a mis labios una frase de perdón...habló el orgullo y se enjugó su llanto,y la frase en mis labios expiró. Yo voy por un camino, ella por otro;pero al pensar en nuestro mutuo amor,yo digo aún: "¿Por que callé aquél día?"y ella dirá. "¿Por qué no lloré yo?" Alguna vez la encuentro por el mundoy pasa junto a mí:y pasa sonriéndose y yo digo¿Cómo puede reír? Luego asoma a mi labio otra sonrisamáscara del dolor,y entonces pienso: “¡Acaso ella se ríe,como me río yo!” Me ha herido recatándose en las sombras,sellando con un beso su traición.Los brazos me echó al cuello y por la espaldame partió a sangre fría el corazón. Y ella impávida sigue su camino,feliz, risueña, impávida, ¿y por qué?porque no brota sangre de la herida...porque el muerto está en pie.
Al ver mis horas de fiebree insomnio lentas pasar,a la orilla de mi lecho,¿quién se sentará? Cuando la trémula manotienda próximo a expirarbuscando una mano amiga,¿quién la estrechará? Cuando la muerte vidríede mis ojos el cristal,mis párpados aún abiertos,¿quién los cerrará? Cuando la campana suene(si suena en mi funeral), una oración al oírla,¿quién murmurará? Cuando mis pálidos restosoprima la tierra ya,sobre la olvidada fosa.¿quién vendar a llorar? ¿Quién en fin al otro día,cuando el sol vuelva a brillar,de que pasé por el mundo,¿quién se acordará?
Celia Escobar Moralejo 1º Bach. C
